Tras uno de los programas electorales más breves, nos vamos al más extenso. El PSOE parece que ha hecho todos sus esfuerzos para no dejarse nada en el tintero con un programa de 272 páginas: 90 más que el segundo más extenso entre los cuatro partidos principales. Quizá se justifica en que parte de su programa electoral se centra en un intento de poner en valor los avances que ha llevado a cabo el gobierno durante los últimos cuatro años.
La visión económica del PSOE se deja ver en el título que da nombre al bloque: una política económica al servicio de la ciudadanía y de un crecimiento económico justo y sostenible. Para mantener la tendencia de los últimos análisis de programas electorales, voy a centrar el tiro en la propuesta fiscal.
Una fiscalidad justa para un país moderno
El programa electoral de SUMAR también apela por una “fiscalidad justa”, si bien la interpretación de cada uno es diferente. Aquí puedes ver brevemente algunas de las propuestas fiscales de SUMAR, mucho más agresivas de lo que deja entrever el programa del PSOE.
La reforma del IRPF que plantea el PSOE sólo contempla mejorar los incentivos por hijo y personas dependientes, que lo complementarán con políticas de gasto público. Presentan varias medidas para reducir el fraude o evasión fiscal y la economía sumergida.
Asimismo, una propuesta que, salvo despiste, no he visto en otros programas electorales es la de una herramienta personalizada (¿aplicación?) que permita a cada español saber a qué se destina el pago de sus impuestos. Personalmente, creo que es un ejercicio no sólo de transparencia, sino de concienciación, que sería necesario tener ya implementado.
¿Por qué no se ha hecho ya?
La gran pregunta que todos nos podemos hacer es porqué todas estas propuestas no están ya implementadas. ¿No han sido cuatro años suficientes para llevarlas a cabo?
En este sentido, algunas de las propuestas económicas que se plantean en este bloque empiezan por “continuaremos”, “seguiremos”, “reforzaremos” y similares. Pero, ¿qué ha pasado? ¿Se ha puesto el foco en lo que no debía? ¿Se han priorizado otras cosas?
¿Es viable?
Al igual que ocurría con el programa electoral del PP, falta concreción y números. Muchas de las propuestas plantean preguntas: ¿cómo se va a incentivar fiscalmente la natalidad? ¿Cuándo se va a poder utilizar esa herramienta de transparencia?
En este caso, no hay excusa en el espacio: estamos ante un programa electoral extenso, pero que quizá se pierde demasiado en justificar el pasado y no tanto en aterrizar el futuro.