El Partido Popular presenta uno de los programas electorales cuya estructura es más ordenada: por cada objetivo plantean una serie de medidas que deja un programa de 112 páginas, el más breve de las cuatro fuerzas más votadas actualmente en el congreso. Sin embargo, también lo deja en uno de los menos concretos.
El objetivo económico del PP es claro: crecer de forma sostenible. Este gran objetivo se desglosa en 11 objetivos más concretos que contemplan 119 medidas. Siguiendo con la tónica de los últimos análisis de programas electorales, me voy a centrar en la propuesta fiscal, que ha sido también uno de los puntos más mediáticos de las últimas semanas.
La rebaja fiscal del PP
Frente al paraíso fiscal que promete VOX, la promesa de reducción de impuestos del PP se queda descafeinada. En su objetivo 5 de “controlar el déficit y la deuda y reducir la presión fiscal” (te conté lo que era la presión fiscal al analizar la herencia universal de SUMAR), dibuja medidas como aprobar un alivio fiscal inmediato a las familias, realizar una reforma integral del sistema fiscal, mejorar el régimen fiscal de nuevos residentes.
Y no es que después del detallado análisis del programa de VOX quiera hacer un análisis más liviano y ligero en números, es que no me dan mucho más material que analizar.
El alivio fiscal a las familias será, en parte, a través de una reducción al IVA sobre el carne, pescado y conservas (de cuánto es un misterio) y que será temporal (tampoco sabemos cuánto durará). La reforma integral del sistema fiscal se resume en la eliminación del impuesto sobre grandes fortunas y una simplificación del IRPF e Impuesto de Sociedades (de nuevo, no sabemos cómo pretenden plantearlo). De la mejora del régimen fiscal para nuevos residentes sólo se sabe que consistirá en incentivos para que España pueda ser un destino atractivo y promover la inversión.
Leamos entre líneas
Con tan poca información sólo nos queda leer entre líneas o indagar en la historia.
Una simplificación del IRPF tiende a ir en la dirección que plantea VOX en su programa electoral: reducir los tramos. Consecuentemente, podría perderse esa progresividad que caracteriza este impuesto aunque sí llevar a una reducción de la presión fiscal.
Tampoco es extraño que en el programa electoral se plantee una mejora fiscal de nuevos residentes. Al final de 2003, en uno de los gobiernos del PP en España, se aprobó la conocida como Ley Beckham que puede apuntar el tipo de medidas que podrían tomarse en el marco del mencionado programa electoral.
La Ley Beckham recogía una excepcionalidad para aquellas personas trasladadas al territorio español (como lo era Beckham por aquél entonces) siempre que no hayan residido en España con anterioridad: ingresos hasta 600.000 euros estarían gravados al 24%, pagando un 47% por el exceso. Este tipo impositivo sólo aplicaría a las rentas del trabajo (salarios) obtenidos en el territorio español, dejando fuera el resto de rentas que se puedan obtener en otros países, a diferencia de lo que ocurre con el resto de contribuyentes.
Actualmente la Ley Beckham sigue vigente en el IRPF, si bien se ha discutido durante años si el máximo de seis años que permite acogerse a este régimen es suficiente o debería ampliarse.
¿Es viable?
La viabilidad de su programa subyace en la falta de detalle que ofrece. Es un programa que permitiría argumentar que lo han cumplido porque, hagan lo que hagan, estarán dentro del marco de lo anunciado. Es una pena que un programa tan bien organizado y al grano acabe derivando en uno tan poco concreto.